Uno de los episodios más críticos tuvo lugar en la Escuela Especial N°7 de Las Heras, donde se produjo la rotura intencional de la térmica del sistema eléctrico. Si bien este daño inicial dejó al edificio sin suministro y obligó a una intervención urgente para restablecer el servicio, la saña del ataque quedó en evidencia al día siguiente: tras haber finalizado las reparaciones, el establecimiento volvió a ser blanco de un acto idéntico, repitiéndose la rotura y generando nuevos perjuicios para alumnos y docentes.
En sintonía con esta preocupante secuencia, se sumó lo sucedido en el Colegio Provincial de Educación Secundaria N°46 de El Calafate. Allí también se constató la destrucción de la térmica eléctrica, un hecho que impidió el desarrollo normal de la jornada escolar y provocó severas complicaciones en la organización de la institución.
Ante este panorama, desde el CPE remarcaron que este tipo de ataques no deben leerse como hechos aislados ni menores. Más allá del costo económico que representan las reparaciones, el verdadero daño reside en el impacto social: estudiantes que pierden horas de clase, docentes forzados a reorganizar sus actividades y familias que ven interrumpida su rutina cotidiana.
Esta problemática no es ajena a la agenda provincial. De hecho, fue señalada ayer por el gobernador Claudio Vidal durante su discurso de apertura del Período Legislativo 2026. En ese marco, el Mandatario hizo un llamado enérgico a reforzar el compromiso social con los espacios de formación y el cuidado de los bienes comunes que pertenecen a todos los santacruceños.
Bajo esta premisa, el gobierno provincial continúa trabajando incansablemente en un plan integral que combina inversiones sin precedentes en infraestructura con la modernización de los contenidos pedagógicos. El objetivo final es vincular la escuela con el mundo de la producción y el empleo, destinando recursos prioritarios para garantizar, a pesar de estos obstáculos, condiciones dignas de aprendizaje en todo el territorio.