La reestructuración de los juegos garantizó que la Patagonia mantuviera su calendario deportivo mediante un sistema de sedes compartidas.
Innovación logística y compromiso federal
La decisión de dividir las sedes entre distintas provincias permitió albergar a más de 700 personas de manera eficiente, optimizando los recursos sin afectar la calidad competitiva. "Esta subdivisión nos permite trabajar mucho más cómodo y encontrarle la vuelta a que sea un poquito menos costoso", explicó Muñoz, resaltando que la estrategia fue clave para que el evento no se suspendiera como ocurrió en periodos anteriores.
En esta edición, Santa Cruz no solo fue anfitrión en Caleta Olivia y Río Gallegos, sino que logró completar equipos en disciplinas donde antes no tenía representación. El funcionario técnico subrayó que "el aumento del 33% en las inscripciones de los provinciales da la pauta de que la provincia nos está acompañando", un indicador del impacto positivo de las políticas de base territorial.
Resultados y tecnología al servicio del deporte
El uso de plataformas digitales para el seguimiento de resultados en tiempo real marcó un hito en la transparencia y agilidad del torneo. Según Muñoz, este avance permitió que todas las provincias estuvieran conectadas minuto a minuto, facilitando la labor de un equipo que trabajó "al pie del cañón" incluso en horarios nocturnos para resolver imprevistos.
"Hemos logrado nueve medallas de oro y quedamos en el tercer puesto, lo que demuestra un gran compromiso dentro de la provincia", sentenció el director. Al finalizar, agradeció el respaldo del gobernador Claudio Vidal y del ministro de Desarrollo Social, destacando que el éxito deportivo es el resultado de un trabajo silencioso que involucra desde el personal de los albergues hasta las familias de cada localidad que confían en el deporte como motor de integración regional.
Fuente: Secretaría de Estado de Comunicación Pública y Medios / Subsecretaría de Producción y Contenidos.