VGM Hugo Chorrero: “Este va a ser el lugar en el mundo para mí y mi familia”
Así lo expresó el veterano de Guerra de Malvinas, Hugo Eduardo Chorrero, este viernes al recibir de manos del gobernador Claudio Vidal las llaves de su primera vivienda en el barrio San Benito de Río Gallegos. Se trata de una entrega inédita, ya que es la primera vez que un veterano de Malvinas accede de esta manera a la casa propia a través del IDUV en la provincia.
El Gobierno de Santa Cruz, a través del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV), concretó este viernes un hito en materia de política habitacional: un veterano de la Guerra de Malvinas recibió la titularidad de su casa propia. Se trata de Hugo Eduardo Chorrero, quien accedió a la vivienda ubicada en la manzana 1503, parcela 10 del barrio San Benito de la capital santacruceña.
Fue el gobernador Claudio Vidal, quien se acercó personalmente hasta el Centro de Veteranos de Malvinas "Soldado José Honorio Ortega" a buscarlo para mostrarle la ubicación de su vivienda propia.
Chorrero agradeció emocionado ante los medios de comunicación presentes el acompañamiento del Gobernador Claudio Vidal y de sus pares.
“Muchas gracias a los compañeros veteranos; a sus familias que hicieron esto posible y es una realidad. Quiero agradecer especialmente tanto a las personas del IDUV como al gobernador Claudio Vidal por haberme escuchado y a mis compañeros porque fueron a hablar con él para que yo tenga la casa porque ni siquiera tengo terreno”.
“Tanto mi familia como yo estamos sumamente agradecidos, lamentablemente ellos no están acá presentes, están en Bahía Blanca, pero estamos muy contentos de poder tener la casa propia. Este es un hecho inédito porque yo no tengo ni terreno ni casa. Un lugar propio no tengo por lo que esto va a ser el lugar en el mundo para mí y mi familia así que estamos muy felices”, manifestó.
Asimismo, el veterano de guerra sostuvo que:
“la casa es hermosa, tiene dos habitaciones; baño y cocina comedor por lo que es muy emocionante, ya que el Gobernador Claudio Vidal vino personalmente para entregarme la casa es algo insólito porque yo creo que no pasó en ningún lado y me emocionó bastante debido a que siempre estoy con autoridades por el tema del trabajo de los veteranos, pero esto nunca me sucedió”.
Finalmente, Chorrero expresó sus expectativas y celebró un detalle particular del barrio, donde varios de sus vecinos comparten su historia. “Dios quiera poder seguir siendo feliz acá en la provincia de Santa Cruz y en Río Gallegos y, además, estoy feliz porque voy a tener vecinos que igualmente son veteranos de Guerra de Malvinas”.
Una vida de servicio que comenzó en Salta y llegó hasta Malvinas
Hugo Eduardo Chorrero nació el 16 de septiembre de 1960 en El Galpón, provincia de Salta. El 28 de enero de 1976 ingresó a la Armada Argentina y, después de pasar por distintos destinos, llegó al aviso ARA “Francisco de Gurruchaga”, donde desarrolló gran parte de su trayectoria.

A bordo de ese buque realizó campañas antárticas y distintas misiones de navegación. Su especialidad fue la de maquinista: cumplía guardias en el área de propulsión y tenía a su cargo tareas fundamentales para el funcionamiento cotidiano del buque, desde la calefacción y el abastecimiento de agua hasta el mantenimiento del destilador.
En enero de 1982, el Gurruchaga había zarpado con una misión vinculada a la seguridad de una regata internacional que atravesaba el Cabo de Hornos. Pero pocos meses después, el rumbo de aquella tripulación cambiaría para siempre.
Cuando la historia llamó a la puerta
El 2 de abril de 1982, mientras el país conocía la recuperación de las Islas Malvinas, Chorrero y sus compañeros comenzaron a cumplir nuevas órdenes.
Desde Ushuaia, el Gurruchaga transportaba pertrechos, mercadería y distintos elementos necesarios para abastecer a las unidades que se dirigían hacia las islas. En esas jornadas llevaron municiones, ropa, alimentos, antenas de comunicación y cañones antiaéreos, entre otros elementos.
La tarea se realizaba en condiciones extremas y con una incertidumbre permanente. El buque debía alcanzar a otras embarcaciones en alta mar para entregarles la carga y permitir que continuaran su navegación hacia Malvinas.
En medio de esas operaciones, Chorrero fue también testigo de uno de los momentos más trágicos de la guerra: el hundimiento del crucero ARA “General Belgrano”.
La noticia llegó mientras se encontraban realizando tareas de vigilancia. La tripulación había recibido la orden de informar sobre cualquier elemento que pudiera verse flotando en el mar. Poco después, las señales y los movimientos alrededor del buque confirmaron que había ocurrido una tragedia.
Son recuerdos que quedaron grabados para siempre en quienes estuvieron allí. Historias que durante décadas cargaron en silencio quienes volvieron de Malvinas.

Después de Malvinas, una nueva vida en Santa Cruz
Con el paso de los años, Chorrero dejó atrás la vida naval y comenzó otra etapa. Llegó a Santa Cruz y encontró en Río Gallegos un lugar para vivir, trabajar y formar su vida junto a su familia.
Durante 34 años trabajó en el PAMI. Con el tiempo, la ciudad se convirtió en su casa, y pese a haberse inscripto, nunca logró del Estado una respuesta y esperó durante muchos años por su vivienda propia, hasta ahora que la gestión de Claudio Vidal hizo su sueño realidad.
La posibilidad de acceder a una casa llegó después de más de veinte años de espera.
“Estoy muy contento”, expresó al conocer que había sido beneficiado con una vivienda. Para él, no se trata solamente de una obra o de una adjudicación: es la posibilidad de cerrar una larga espera y abrir una nueva etapa junto a su familia.
Durante mucho tiempo, como él mismo reconoce, esperó con paciencia. Nunca había hecho un reclamo ni pedido un privilegio. Simplemente continuó construyendo su vida en la provincia que eligió para quedarse.
Ahora, finalmente, tendrá una llave.
Una vivienda que también representa memoria y reconocimiento
El acceso de Chorrero a su vivienda se enmarca en el derecho de prioridad establecido para los veteranos de guerra que no poseen casa propia.
La Ley Nacional N°23.109 establece que los excombatientes de Malvinas que carezcan de vivienda propia tienen derecho de prioridad, en igualdad de condiciones con el resto de los postulantes, en los planes de vivienda implementados por los organismos correspondientes. Además, la normativa dispone que esas instituciones deben destinar no menos del 1% de los planes de viviendas a los beneficiarios de la ley, hasta completar sus requerimientos.
En Santa Cruz, el compromiso con quienes participaron de la gesta de Malvinas también forma parte de una política de reconocimiento sostenida a lo largo del tiempo. La Provincia cuenta, entre otras normas, con legislación específica que reconoce a los veteranos y establece mecanismos de acompañamiento y protección.
Cumplir el cupo no es solo cumplir una norma. Es reconocer una historia.
Es entender que detrás de cada veterano existe una vida, una familia, una espera y, muchas veces, sueños postergados.
La casa que llega después de una vida entera
Hay viviendas que se entregan y hay viviendas que significan mucho más.

Para Eduardo Chorrero, esta casa representa el lugar que durante tantos años esperó. El espacio donde podrá mirar hacia atrás y recordar aquel joven que, con poco más de veinte años, navegaba para cumplir una misión que terminaría formando parte de la historia argentina.
Aquel hombre que pasó noches enteras en la sala de máquinas del Gurruchaga, que llevó provisiones hacia el frente, que vio de cerca el horror de la guerra y que volvió para reconstruir su vida, hoy está a punto de recibir algo tan sencillo y tan profundo como un hogar.
Después de más de veinte años en Santa Cruz, su sueño finalmente se cumplió.
Fuente: Secretaría de Estado de Comunicación Pública y Medios / Subsecretaría de Producción y Contenidos.