La Escuela Industrial N° 8 construye un elevador para personas con movilidad reducida en el Salón Nicanor Hernández
Alumnos y docentes de la Escuela Industrial N° 8 construyeron un elevador para personas con movilidad reducida construido en el Salón de Espectáculos “Nicanor Hernández” de Puerto San Julián. Una iniciativa de inclusión y accesibilidad, pero también como una experiencia de formación técnica vinculada con las necesidades de la comunidad. El gobernador Claudio Vidal, se reunió con ellos y observó el trabajo realizado.
La Escuela Industrial N° 8 y el Municipio de Puerto San Julián construyeron en diez días un elevador para personas con movilidad reducida, destinado a facilitar el acceso a la parte superior del Salón de Espectáculos Nicanor Hernández y mejorar la visualización de los eventos. El proyecto fue realizado mediante un convenio entre ambas instituciones y permitió que los alumnos aplicaran sus conocimientos técnicos en una obra con impacto social.

Un proyecto de inclusión y accesibilidad
La iniciativa buscó incorporar una solución de accesibilidad para que las personas con movilidad reducida pudieran alcanzar una posición con mayor visibilidad durante las actividades que se desarrollan en la parte superior del Salón Nicanor Hernández.
“Este proyecto es un proyecto que intenta incorporar la inclusión para poder facilitar a las personas, con movilidad reducida, alcanzar la posición de tener mayor vista y visualización de los eventos que haya en la parte superior del Nicanor”, explicó Lautaro Ayala, alumno de la Escuela Industrial N° 8.
El elevador para personas con movilidad reducida fue construido como parte de un trabajo conjunto entre la institución educativa y el municipio. Según explicó Rodrigo Ayala, coordinador de prácticas profesionalizantes de la Escuela Industrial N° 8, el acuerdo permitió vincular una necesidad de la comunidad con una experiencia concreta de formación técnica.
“Es un trabajo en conjunto entre Municipio y Escuela, y la idea es trabajar en conjunto por diferentes proyectos”, señaló el coordinador. “En el caso este, fue el elevador, en donde se comparte una idea para tanto sociocultural, en los cuales se presenta a nosotros una oportunidad pedagógica”.
El proyecto de accesibilidad representó, de este modo, una experiencia en la que participaron el Estado, la escuela y la sociedad. El docente destacó que los principales beneficiados fueron los alumnos, debido a la posibilidad de poner en práctica conocimientos y habilidades vinculados con su formación.

Municipio y escuela técnica trabajaron en conjunto
El convenio marco firmado entre la Municipalidad de Puerto San Julián y la institución estableció las bases para desarrollar distintas iniciativas. El elevador para personas con movilidad reducida fue presentado como el primer proyecto concretado dentro de ese acuerdo.
“Es un convenio marco firmado entre Municipalidad y la Escuela Industrial, en los cuales este es el primer proyecto en ese marco”, explicó Rodrigo Ayala.
La distribución de tareas contempló el aporte de materiales por parte del municipio y la participación de los alumnos en la mano de obra. Esa modalidad permitió que la obra funcionara como una instancia de aprendizaje aplicada a una necesidad concreta de accesibilidad.
“El municipio aporta los materiales y los alumnos todo lo que es la mano de obra”, afirmó el coordinador de prácticas.
El docente consideró que esa dinámica convirtió la construcción del elevador para personas con movilidad reducida en una oportunidad pedagógica. Los estudiantes pudieron desarrollar sus habilidades y trabajar con los insumos necesarios para completar el proyecto.
Formación técnica aplicada a una obra de accesibilidad
La experiencia permitió que los alumnos trasladaran a una obra real los contenidos aprendidos en la escuela. La construcción del elevador les dio la posibilidad de intervenir en un proyecto de escala institucional y de vincular su formación con una necesidad social.
“Es muy lindo tener los conocimientos para poner en práctica un proyecto de esta escala. A nivel de institución, llegar a tener esta capacidad de aplicar los conocimientos y tener los materiales para poder darlo es muy lindo”, expresó Lautaro Ayala.
El integrante de la Escuela Industrial N° 8 también destacó el valor del trabajo conjunto entre los estudiantes y la comunidad.
“Es poder trabajar como alumno y sociedad al mismo tiempo, y que todo ello se complementen para poder realizar un proyecto así de lindo”, agregó.
La obra combinó así dos objetivos: generar una mejora en la accesibilidad del Salón Nicanor Hernández y ofrecer una experiencia de aprendizaje para los alumnos de la escuela industrial. El elevador para personas con movilidad reducida quedó vinculado tanto con la inclusión como con la formación práctica.

Una obra realizada en diez días
Conforme a lo indicado por el coordinador de prácticas, el proyecto se completó en diez días. Durante ese período, tanto la institución educativa como el municipio participaron para alcanzar el objetivo planteado.
“Existen varios proyectos, este es el principio en donde los compromisos estaban latentes, un proyecto que se hizo en 10 días”, señaló Rodrigo Ayala.
El convenio abre la puerta a futuros proyectos
El coordinador de prácticas sostuvo que el trabajo realizado en el Salón Nicanor Hernández podría ser el comienzo de una serie de proyectos entre la Escuela Industrial N° 8 y el Municipio. La intención expresada fue mantener la articulación para ampliar las oportunidades de aprendizaje y participación de los alumnos.
“Esto abre posibilidades, futuros proyectos, y seguir trabajando en conjunto”, manifestó y agregó “más que todo, como siempre digo, el beneficio es para ellos, la oportunidad de aprendizaje que se abre para ellos, para el conocimiento y la destreza en las habilidades técnicas”, concluyó el coordinador de prácticas profesionalizantes, Rodrigo Ayala.
Fuente: Secretaría de Comunicación Pública y Medios/Subsecretaría de Producción y Contenidos.