Del campo al mercado: el análisis de la lana permite conocer su calidad y mejorar su valor
El Laboratorio de Lanas “Guillermo Clifton” del Consejo Agrario Provincial, brinda a los productores información sobre el rinde y la finura de cada lote, dos parámetros fundamentales para la comercialización, y mejorar genéticamente las majadas.
La calidad de una lana no se define únicamente por el momento de la esquila. El manejo de los animales durante todo el año, la alimentación, la sanidad, la genética y las condiciones en las que se obtiene y acondiciona el vellón forman parte de un proceso que luego puede medirse y evaluarse técnicamente.
En esa etapa interviene el Laboratorio de Lanas, donde las muestras permiten obtener información que el productor utiliza tanto para conocer el valor de su producción como para tomar decisiones sobre el futuro de su majada.

Dos datos que inciden en el valor de la lana
El técnico de laboratorio Pablo Rastelli explicó que uno de los principales objetivos de los análisis es brindar herramientas concretas para la comercialización.
“Por el lado comercial, damos el rinde y la finura de su producto para que puedan conseguir un precio de mercado acorde a la calidad de lana que tienen”, señaló.
El rinde permite conocer qué proporción de la lana obtenida resulta aprovechable luego del procesamiento, mientras que la finura determina las características de la fibra y su posible destino industrial. Ambos parámetros permiten establecer un registro objetivo de la calidad de cada producción y comparar los resultados entre diferentes años.
De esta manera, el productor puede conocer cómo evolucionó su lana y utilizar esa información para orientar las decisiones de manejo.
Una herramienta para mejorar la majada
El laboratorio también trabaja con muestras individuales de animales y lotes destinados al mejoramiento genético. En este caso, los análisis permiten comparar ejemplares y seleccionar aquellos que reúnen las características que el productor busca incorporar a su majada.
“Van seleccionando animales de acuerdo a algunos parámetros y buscando un resultado: mejorar el peso del vellón, mejorar las finuras y mejorar el tamaño. Todas esas cosas se van logrando a través de los años y por medio de estos análisis de PROVINO”, explicó Rastelli.
Los resultados también permiten elaborar un ranking de reproductores, especialmente de carneros, para conocer cuáles presentan mejores características y definir dónde ubicarlos, con qué animales cruzarlos o qué aspectos de la producción necesitan fortalecerse.
“Ya tienen un ranking del mejor al peor. Ahí analizan en qué campo lo tienen, si los tienen que cambiar, si los tienen que suplementar”, detalló.

La calidad se construye durante todo el año
El análisis de laboratorio permite volver sobre todo el trabajo realizado en el establecimiento. Los resultados pueden compararse con el manejo de la majada y servir como referencia para planificar la próxima campaña.
Alimentación, sanidad, selección genética y manejo productivo forman parte de un mismo proceso que comienza mucho antes de la esquila y continúa después de que la lana sale del galpón.
En ese sentido, el laboratorio aporta información para transformar una producción anual en una herramienta de planificación: saber qué funcionó, qué se puede mejorar y qué características se quieren obtener en la próxima zafra.
Una calidad que también responde a las necesidades de la industria
Rastelli explicó que conocer técnicamente la calidad de la lana también responde a una demanda concreta del mercado.
“La industria pide que los vellones sean de lana blanca, que la lana tenga tal o cual finura. Si bien puede ser una lana gruesa que sea de excelente calidad, el mercado va pidiendo de acuerdo a lo que necesita”, indicó.
Por eso, la calidad no se reduce únicamente a obtener una fibra más fina. Las características de la lana deben responder a los requerimientos de la industria y a los diferentes destinos que puede tener esa materia prima.
El análisis permite entonces establecer un puente entre lo que se produce en el campo y lo que necesita el mercado, aportando información para que cada lote pueda ser comercializado de acuerdo con sus características.

Un servicio abierto a los productores
El Laboratorio de Lanas recibe tanto a productores que buscan conocer las características comerciales de su producción como a quienes desean avanzar en el mejoramiento genético de sus animales.
“Cualquier productor se puede acercar. A cualquier productor se le puede realizar una prueba tanto comercial como de producción”, explicó Rastelli, quien destacó que, aunque las cabañas son quienes utilizan con mayor frecuencia los análisis para producción, cualquier productor que quiera rankear sus animales puede acceder al servicio.
El Laboratorio de Lanas funciona de lunes a viernes, de 8:00 a 14:00, en Gendarmería Nacional 1250 de Río Gallegos. Para consultas, el contacto indicado es lablanascap.com, principalmente a través del correo electrónico.
Así, después de la esquila, el vellón vuelve a convertirse en información: un dato sobre su calidad, una referencia para establecer su valor y una herramienta para decidir cómo producir mejor la próxima lana.
Fuente: Secretaría de Estado de Comunicación Pública y Medios / Subsecretaría de Producción y Contenidos.