Sensibilización, inclusión y aprendizaje a través del movimiento
La propuesta continúa llegando a establecimientos educativos de Río Gallegos para acercar a los estudiantes a la realidad del deporte adaptado. El profesor de Educación Física Maximiliano Ferreyra repasó el recorrido de esta iniciativa, el valor de ponerse en el lugar del otro y la importancia de acompañar el crecimiento de las disciplinas paralímpicas en Santa Cruz.
A través del movimiento, la práctica deportiva y el intercambio de experiencias, el deporte adaptado se convierte en una herramienta para generar conciencia, derribar prejuicios y promover una mirada inclusiva. En esa línea, la Secretaría de Estado de Deporte y Recreación lleva adelante jornadas de sensibilización en establecimientos educativos de Río Gallegos, con actividades que permiten a los estudiantes conocer y experimentar algunos de los desafíos que forman parte de la práctica deportiva de las personas con discapacidad.
En esta oportunidad, la propuesta llegó al Secundario Nº 26, donde alumnos y alumnas de 3º, 4º y 5º año participaron de una experiencia de aprendizaje que combinó conocimientos, movimiento y reflexión sobre la inclusión.

En diálogo con la Subsecretaría de Producción y Contenidos, el profesor de Educación Física y coordinador de la iniciativa, Maximiliano Ferreyra, realizó un balance del trabajo desarrollado desde sus comienzos y destacó la respuesta de los estudiantes, así como la importancia de generar espacios que permitan comprender el deporte adaptado desde la experiencia directa.
Una propuesta que comenzó en las aulas
Al recordar los inicios de esta iniciativa, Ferreyra explicó que el primer encuentro se realizó en mayo, junto a estudiantes de cuarto año del Colegio Salesiano, con el propósito de acercarlos a las características del deporte adaptado.
En ese sentido, recordó que “propiciamos una jornada de sensibilización, mostrando lo que tiene que ver el deporte adaptado hacia las personas con discapacidad, promoviendo en los adolescentes un sentimiento de empatía hacia la persona con discapacidad, que de alguna manera se pongan en su lugar y desde allí, poder mostrar en la práctica las características y los desafíos que posee el deporte adaptado”.
A partir de aquella primera experiencia, el trabajo comenzó a extenderse a otros establecimientos educativos. Ferreyra señaló que, luego de mantener “charlas con los supervisores de educación y profesores de educación física del nivel secundario, se empezó a llevar adelante esta propuesta en otros establecimientos educativos secundarios en principio, y también el tercer ciclo de la escuela primaria, más puntualmente el séptimo grado y de esta manera en cada encuentro, nuestra labor es poner en evidencia como los deportistas que realizan deportes adaptados se entrenan y avanzan preparándose físicamente para sortear los obstáculos que se les presentan al llevar adelante las exigencias de una disciplina deportiva”.
De esta manera, las jornadas fueron sumando nuevos espacios de participación, con el objetivo de acercar a los estudiantes a una realidad que muchas veces conocen de manera superficial y que, a través de la práctica, pueden comprender desde otra perspectiva.
Ponerse en el lugar del otro para comprender la inclusión
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es la posibilidad de que los alumnos experimenten, a través del movimiento, algunas de las situaciones y adaptaciones vinculadas con la práctica deportiva de las personas con discapacidad.
La experiencia busca que la inclusión no quede solamente en una explicación teórica, sino que pueda comprenderse desde la participación, el intercambio y el reconocimiento de las capacidades de cada deportista.

Al evaluar la respuesta de los estudiantes, Ferreyra destacó que “a través del movimiento los alumnos asumen ese papel como un intento por comprender y tomar por unos minutos su lugar y te puedo decir que cada jornada y cada encuentro es diferente pero realmente, con el equipo de trabajo nos hemos sorprendidos por el interés, por la participación que demuestran los alumnos donde se conjugan conocimientos teóricos, la práctica de la disciplina deportiva y también anécdotas que docentes y alumnos porque es claro que todavía hay tabú en la población de que las personas con discapacidad, al pensar que no pueden hacer tal o cual cosa, entonces, ya desde el momento que uno demuestra que el deporte está adaptado para que la persona con discapacidad lo desarrolle, lo practique entrenando con las exigencias puntuales que les permitirán a los deportistas, obtener los resultados”.
En ese recorrido, el coordinador puso el acento en un momento que suele marcar la experiencia de los estudiantes: comprender que las personas con discapacidad también son deportistas que entrenan, se preparan y buscan alcanzar sus objetivos.
Al referirse a esa toma de conciencia, sostuvo que “es cuando a los chicos, como quien dice, le cae la ficha de que son un deportista más, con distintas adaptaciones y capacidades pero que en definitiva son un deportista más”.
La participación de alumnos que ya practican alguna disciplina deportiva también contribuye a generar ese entendimiento. En relación con esa dinámica, Ferreyra explicó: “todos los colegios que fuimos siempre hay un grupo de chicos que son deportistas, que están en algún club, haciendo algún deporte, o incluso son chicos que también están participando o han participado de las distintas instancias de los Juegos Evita a nivel provincial, entonces siempre es bueno cuando vos llegas a un colegio, estás trabajando con un curso y tenés uno o dos alumnos que conocen el deporte, conocen de la exigencia de un deportista, entonces en esa comparativa le mostramos la discapacidad y ahí es cuando al resto le cae la ficha y dicen un pibe con discapacidad entrena y también se le exige para obtener el resultado que todos deseamos, igual que una persona convencional”.
Entrenamiento, esfuerzo y objetivos deportivos
La sensibilización también apunta a superar las miradas que reducen a las personas con discapacidad a su condición y que, en ocasiones, subestiman sus posibilidades de desarrollo deportivo.
En ese sentido, Ferreyra se refirió a los prejuicios que todavía persisten y señaló: “persona con discapacidad en el deporte no tiene el resultado porque es pobrecito y por su condición vamos a premiarlo o bien, subestimarlo diciendo pobrecito no puede, lo premiamos, porque la idea central, es que se esfuerce y compita siempre con las ganas innatas de superarse”.
Lejos de esa mirada, el trabajo busca mostrar que el deporte adaptado requiere entrenamiento, concentración, disciplina y voluntad de superación, al igual que cualquier otra práctica deportiva.
Al profundizar sobre este aspecto, el profesor expresó: “creo que esta manera de concientizar y dar ejemplos realizando una disciplina que posee determinadas características y reglas lo que mostramos nosotros, y los chicos lo entienden, es que se exige muchas horas de entrenamiento, igual que una persona convencional, y todo en un objetivo común, que es ir detrás de una medalla y obviamente, que se sorprenden cuando les explicamos las características de este proceso”.
Así, cada jornada se convierte en una oportunidad para poner en discusión prejuicios, reconocer capacidades y comprender que las adaptaciones permiten que más personas accedan a la práctica deportiva y desarrollen su potencial.
La boccia, una disciplina que crece en Santa Cruz
Además del trabajo de sensibilización en las escuelas, el área de Deporte Adaptado acompaña el desarrollo de distintas disciplinas y la preparación de los deportistas que participan en competencias provinciales, regionales y nacionales.
En ese contexto, Ferreyra recordó la experiencia del Primer Torneo Regional de Boccia, realizado en el Centro Provincial de Alto Rendimiento Deportivo (CePARD), una actividad en la que la Secretaría de Estado de Deportes y Recreación acompañó el trabajo de la profesora Eliana Carrasco. El encuentro también permitió reunir a deportistas y equipos de distintas localidades y fortalecer los vínculos en torno a esta disciplina paralímpica.
Asimismo, destacó los contactos establecidos con deportistas y equipos de Punta Arenas, Puerto Natales, Chubut y Ushuaia, que abren posibilidades para futuras ediciones y una mayor participación regional.
Cabe mencionar que la boccia es una disciplina de precisión y estrategia que requiere concentración, control de los movimientos y una preparación específica. Su práctica ofrece oportunidades deportivas a personas con discapacidades que pueden dificultar la realización de otras actividades físicas, por lo que resulta fundamental el acompañamiento de los equipos técnicos y las instituciones que sostienen su desarrollo.
Sobre las particularidades de este deporte, Ferreyra explicó: “El deporte del boccias es una disciplina para personas con discapacidades múltiples, y por la cual se requiere de muchísimo entrenamiento para lograr obtener resultados, porque es un deporte de precisión y estrategia, así que hay que estar muy concentrado, por eso durante el desarrollo del juego tiene que haber silencio en el estadio”.

El acompañamiento institucional para seguir creciendo
El desarrollo de las disciplinas adaptadas requiere compromiso de los deportistas, continuidad en los entrenamientos y condiciones que permitan participar en encuentros y competencias. En ese camino, el acompañamiento institucional constituye un componente importante para sostener los procesos de formación y ampliar las oportunidades.
Al referirse al trabajo que se realiza desde la Secretaría de Estado de Deportes y Recreación, Ferreyra destacó la importancia de contar con respaldo para sostener las actividades, cumplir con los calendarios deportivos y llegar a las competencias, especialmente en disciplinas que todavía se encuentran en proceso de crecimiento.
En ese sentido, remarcó la necesidad de sostener el acompañamiento del Estado para que los deportistas puedan continuar su preparación y participar de las distintas instancias previstas.
La experiencia en las escuelas y el crecimiento de encuentros como el de boccia muestran dos dimensiones de una misma tarea: generar conciencia desde edades tempranas y promover una sociedad más inclusiva, al tiempo que se fortalecen los espacios deportivos para que las personas con discapacidad puedan entrenar, competir y proyectar nuevos objetivos.
Con las jornadas de sensibilización que continúan desarrollándose en establecimientos educativos de Río Gallegos, la propuesta busca seguir acercando el deporte adaptado a la comunidad, poniendo en valor el movimiento, el aprendizaje y el reconocimiento de las capacidades de cada persona.
Fuente: Secretaría de Comunicación Pública y Medios/Subsecretaría de Producción y Contenidos.