Frente al incremento de mensajes violentos en instituciones educativas, el subsecretario Mariano Rodas destacó la importancia de entender estos actos como un síntoma social que demanda una lectura profunda.
Para la cartera de salud, el abordaje de estas situaciones debe trascender el ámbito del consultorio para convertirse en una construcción colectiva. Rodas subrayó que, bajo el mapa de los determinantes sociales, la prevención real no se agota en medidas de seguridad, sino en el fortalecimiento de las redes de acompañamiento.
“Habitamos una era de soledad híperconectada; necesitamos generar espacios de convivencia donde el malestar tenga un lugar para ser nombrado antes de convertirse en agresión”, explicó.
La estrategia de la Subsecretaría pone el foco en tres ejes fundamentales: recuperar la palabra como herramienta de cuidado, jerarquizar el rol de los adultos —docentes, preceptores y familiares— para detectar el "apagón emocional" de los jóvenes, y trabajar en la reconstrucción de proyectos colectivos.
“Buscamos que cada joven sienta que hay un lugar para él en el mundo. La violencia suele ser el subproducto de la incertidumbre, por lo que abordar la salud mental es también brindar previsibilidad y sentido al presente”, afirmó Rodas.
Desde el Gobierno Provincial destacaron que el objetivo central de estas intervenciones no es la detección de culpables, sino la recuperación de ciudadanos plenamente integrados.
“Apostamos a que la respuesta ante el conflicto sea siempre vincular. La verdadera seguridad de nuestra comunidad se construye sobre un lazo sólido con el semejante y en la convicción de que todos somos parte de un nosotros”, concluyó el subsecretario.