La titular del área, Mónica Pereyra, presentó la iniciativa en una mesa de diálogo federal para profesionalizar el rol del agente espiritual en contextos críticos. Participaron de la misma, la secretaría de Políticas de Igualdad e Integración, Jazmín Macchiavelli, representantes de la casa académica y referentes religiosos.
El texto legal busca dotar de herramientas técnicas a los voluntarios y establecer un registro oficial para los ministerios de Salud y Seguridad. Este marco legal inédito en la provincia busca transformar el acompañamiento religioso en un servicio articulado con las políticas de salud pública y derechos humanos.
Ordenamiento y seguridad institucional
La futura Ley de Capellanías surge para dar estructura a una labor que, hasta el momento, se desarrollaba de forma mayoritariamente informal dentro del sistema público. El objetivo primordial es que el Estado cuente con un control preventivo sobre quiénes ingresan a las instituciones y bajo qué protocolos actúan.
“La ley de capellanías es para poner orden en aquellos trabajos de voluntariado que generan las iglesias dentro del sistema carcelario y dentro de lo que es el sistema de salud”, explicó Pereyra. Según la secretaria, la norma está enfocada en cuidar tanto a los internos y pacientes como a los propios capellanes, garantizando que el Ministerio de Seguridad y el de Salud y Ambiente posean la información necesaria sobre los voluntarios.
Capacitación federal y científica
El proyecto destaca por su enfoque integrador, involucrando a la Secretaría de Estado de Igualdad y a la Dirección de Derechos Humanos. A través de encuentros virtuales, la discusión se ha extendido a todas las localidades de la provincia para garantizar una implementación homogénea.
Uno de los pilares de la ley es la formación técnica obligatoria. “Como gobierno vamos a darle herramientas a esos voluntarios para que, aparte de la preparación teológica, tengan una preparación que aborde temas como prevención del suicidio, adicciones y cuidados paliativos”, remarcó la funcionaria. Estos contenidos serán fundamentales para que el personal de las iglesias pueda colaborar eficazmente con los equipos médicos en áreas de bioseguridad y acompañamiento social.
Diplomatura estratégica con la UNPA
La profesionalización del sector se formalizará mediante una diplomatura universitaria. La participación de la universidad permitirá certificar las competencias de los agentes espirituales y sociales, estableciendo requisitos académicos claros para los interesados.
“La UNPA vino a explicar cómo es la temática de trabajo, la cursada y el compromiso que necesitamos; el que empieza tiene que terminar”, advirtió Pereyra. Si bien el 70% de la formación está orientada a agentes pastorales católicos y evangélicos que ya operan en hospitales, la convocatoria se ampliará a voluntarios que trabajen con jóvenes en clubes y escuelas, consolidando una red de contención social capacitada por el Estado.
Fuente: Secretaría de Estado de Comunicación Pública y Medios / Subsecretaría de Producción y Contenidos.