En una jornada cargada de simbolismo, el Paseo de la Memoria del Centro Cultural Santa Cruz fue escenario de la plantación de árboles en homenaje a los 19 santacruceños desaparecidos, en el marco del 50° aniversario del golpe cívico-militar.
La iniciativa, impulsada con la colaboración del Consejo Agrario Provincial, que donó las especies arbóreas, buscó dejar una huella viva en el espacio público, reforzando el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia.
Los nombres que la memoria sostiene
Durante el acto se recordó a las víctimas vinculadas a la provincia de Santa Cruz:
Viviana Admetlla, Juan José Antúnez, Andrés Armendáriz, Adriana Cecilia Barcia Cortizo, Joaquín Cornelio Barrena Pando, Marta Ofelia Borrero, Gerardo María Brugo Marcó, Ricardo Cittadini, Margarita Delgado, Elisabeth Liliana Franco, Héctor Manuel Irastorza, Pedro Llorente, Federico Lüdden, Oscar Montoya, Oscar Rampoldi, Juan Carlos Rosell, Daniel Alberto Toninetti, Inés Margarita Uhalde y Segundo Villagra.
Cada nombre fue evocado como parte de una memoria colectiva que sigue vigente y que interpela a toda la sociedad.
Amplia presencia institucional
El homenaje contó con la participación de ministros del Gobierno provincial, estuvieron presentes: Belén Elmiger, ministra de Gobierno; Soledad Boggio, ministra Secretaria General de la Gobernación; Jaime Alvarez, ministro de Energía y Minería; Ezequiel Verbes, ministro de Economía, Finanzas e Infraestructura; junto a secretarios de Estado, subsecretarios y concejales.
También estuvieron presentes autoridades de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, Marcelo de la Torre presidente del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV) y del propio Consejo Agrario Provincial, quienes acompañaron la actividad y formaron parte de la plantación simbólica.
El valor de sembrar memoria
La plantación de árboles en el Paseo de la Memoria se vivió a través de un video, en un acto profundamente significativo: cada ejemplar representa una vida, una historia y una ausencia, pero también una forma de proyectar el recuerdo hacia el futuro.
De esta manera, el espacio se consolida como un lugar de reflexión permanente, donde la memoria no solo se recuerda, sino que también crece y se mantiene viva en el tiempo, reafirmando el compromiso de Santa Cruz con la democracia y los derechos humanos.