Un rescate coordinado y profesional
La historia de Walaq comenzó con su hallazgo por parte de Gendarmería Nacional en el Paso Fronterizo Río Mayo. Ante la situación, el Consejo Agrario Provincial (CAP) coordinó de inmediato con la fuerza para el rescate y realizó el primer chequeo técnico. Tras verificar que el ejemplar requería atención veterinaria de mayor complejidad, se activó la red de colaboración con la Fundación Bioandina, que asistió en la logística y coordinación del transporte aéreo para enviarlo al Bioparque Temaikèn. Allí, especialistas lo ayudaron en su proceso de recuperación hasta que estuvo listo para volver a la Patagonia.
El regreso a casa y el lazo con la comunidad
Para su liberación en la zona de 28 de Noviembre, el trabajo de la organización Huellas Patagónicas fue fundamental. No solo coordinaron la logística del evento de suelta, sino que impulsaron acciones de educación ambiental que permitieron que la comunidad de la Cuenca Carbonífera conectara profundamente con esta especie. Gracias a este esfuerzo, Walaq no volvió solo a la naturaleza, sino que lo hizo bajo el cuidado y la conciencia de un pueblo que reconoce al cóndor como una pieza clave de su identidad.
Hallazgo científico en el norte provincial
Recientemente, a más de 500 kilómetros al norte de su lugar de suelta (y a 170 km de su rescate inicial), Walaq fue identificado por miembros de la Fundación Macá Tobiano. El encuentro se produjo durante una campaña del Programa de Manejo de Especies Exóticas Invasoras (control de visón). Al detectar la banda alar, el equipo registró fotográficamente al ejemplar y dio aviso inmediato a la Dirección Provincial de Áreas Protegidas del CAP.
Un vuelo que nos une
La reaparición de Walaq en el cielo del noroeste santacruceño es mucho más que un dato en un GPS; es un mensaje de esperanza sobre la salud de nuestros ecosistemas. Este ejemplar, que alguna vez dependió de manos humanas para sobrevivir, hoy surca las corrientes térmicas de la Patagonia demostrando que la recuperación de la biodiversidad es posible.
Este viaje de 500 kilómetros valida un modelo de gobernanza activa donde el Estado, las ONGs y la comunidad científica no solo comparten recursos, sino una misma visión: un territorio donde el desarrollo humano y la vida silvestre coexistan en equilibrio. Walaq sigue volando, y con él, vuela el compromiso de toda una provincia por proteger su patrimonio natural para las generaciones venideras.